Como en la viña del señor



Hay de todo. . . . . . . . . COMO EN LA VIÑA DEL SEÑOR
Durante la última etapa del siglo XX y primera del siglo XXI se han producido grandes cambios. Vivimos en un mundo globalizado, digitalizado, más complejo, que nos enfrenta a nuevos retos. Unos cambios que también han afectado directamente a la escuela y a la forma de abordar la docencia. Si existe algún lugar desde donde transformar el mundo, la relación de las personas con él , con los demás y consigo mismo, uno fundamental es a través de la docencia. Como expresa la profesora de secundaria Begonya Folch: “deberíamos hacer un esfuerzo por conseguir pasar de la escuela que sufre los cambios a la escuela que los provoca”. Por eso es importante debatir, estudiar e intentar perfilar cuáles son las cualidades del buen docente. El texto que comentamos se ocupa de ello, de darnos ideas para reflexionar e intentar construir la figura del docente. De las palabras de Freinet a los jóvenes maestros me quedo con la última parte en la que dice: “ El papel del maestro/a es el de hombre (mujer) que ayuda. No tengáis miedo de ayudar a los niños/as”, me parece que esta afirmación hace que desaparezca esa relación asimétrica que colocaba al docente en una posición de superioridad frente al niño, para colocarlo al lado de él. 

¿Cómo debería ser un buen maestro en el siglo XXI?
Sabemos que tendrá que tener ilusión por su trabajo, una buena formación, culturalmente sólido, dispuesto a un aprendizaje constante, tendrá que estar preparado para los cambios y para las críticas. Sentir afecto y respeto por sus alumnos, ser capaz de detectar sus necesidades, sus intereses, conocerlos para ayudarles, ser paciente, conseguir que sean autónomos, respetar su diversidad, poseer capacidad de liderazgo, que transmita entusiasmo, motivación, que contagien el placer de aprender y mantener vivo el interés y la curiosidad del alumnado. Deberá encontrar en las familias un aliado, generar confianza empatizar con ellas, ya que ambas partes tienen un objetivo común. Tampoco deberán descuidar la relación con el centro, con su proyecto global, con sus compañeros de trabajo, y todo ello hacerlo integrados en la comunidad en la que viven, formando parte activa de ella.

Por lo que hemos visto son muchas las cualidades que deben adornar a un buen docente, muchas de ellas las adquiriremos a lo largo de nuestra formación, pero otras en mi opinión forman parte de nuestras características personales, no todo el mundo servirá para esta profesión. 

Teniendo en cuenta que la docencia se sostiene fundamentalmente en la relación entre el maestro y el alumno, siendo el docente la mejor herramienta educativa, la más poderosa, tendremos como sociedad que ser muy cuidadosos para seleccionar a los maestros además de cuidar de su persona para que mantengan aquellas cualidades por las que les elegimos. Es necesario mantener vivo y saludable su entusiasmo y su autoestima. Es muy común encontrarnos con docentes que no se sienten reconocidos ni apoyados, es algo que deberíamos de revisar y mejorar. En los testimonios que encontramos en el texto en varios de ellos a pesar de ser unos entusiastas de su profesión, se recoge esa necesidad: “ha existido un reconocimiento continuo a mi labor por parte de padres y alumnos que me dan el combustible para seguir [...] sin embargo para la administración sigo siendo el mismo número de registro personal desde 1984”, “Es el momento del profesorado, ha llegado la hora de desarrollar nuevas líneas de actuación en relación con su formación, su promoción y su reconocimiento” y “ autonomía, soporte y reconocimiento también es lo que necesita el docente”.

Toda la población de 3 a 16 años está en los centros escolares, cada persona con sus características personales y familiares. Lo están para progresar en su construcción personal, académica y social, lo que yo llamaría aprender a ser capaces de gestionar sus vidas con éxito. El docente tendrá que tener claro que trabaja para que todos y cada uno de ellos sin distinción caminen hacia ese objetivo. Siendo consciente de que todos sus actos, insinuaciones,gestos... tienen sus efectos. Además, esa representación de toda la sociedad que se da en las aulas las convierte en un lugar difícil pero excelente para avanzar en el camino de la convivencia en una sociedad tan plural compleja y llena de conflictos. Todos hemos oído el dicho “quien educa es la tribu” y para mi es claro que es así. Todas las influencias que se dan en el entorno del alumno, dentro y fuera del centro educativo cuentan. Dentro del centro educativo tendrá que trabajarse en un proyecto común y coordinado que además intentará conocer la realidad de las familias para comprender a sus alumnos. Después de reflexionar sobre el docente, sus cualidades y sus funciones está claro que es una gran responsabilidad y que no todo el mundo sirve para ello.

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